A la hora de comprar muebles no podemos dejarnos ni llevar por la intuición, ni por otros factores que no sean los destinados a decorar y hacer útil una habitación. Porque no es lo mismo muebles para habitaciones juveniles que muebles para un despacho o estudio, os presentamos una mini guía con los principales puntos a tener en cuenta.

Imagen: dormitoriostematicos.com

Primer factor: el espacio

Por suerte para quienes lo disponen, por desgracia para el resto, el primer factor y determinante es el espacio disponible. De nada sirve soñar con una habitación con todo lujo de detalles si después o no nos va a caber, o el resultado va a ser un remolino barroco de muebles donde apenas se pueda habitar.

Por ello, lo primero a tener en cuenta es saber de cuanto espacio contamos para la compra de muebles y adaptarnos a la disponibilidad de esos metros, teniendo en cuenta que debemos poder movernos con facilidad por toda la estancia.

Si somos de los que disponemos con pocos metros, no hay problema si en vez una lustrosa habitación temática nos tenemos que conformar con su versión mini: en vez de llenarla de detalles, centrarnos en una cama vistosa, un armario resultón y algún elemento complementario como una mesita de noche o escritorio si es posible.

Ten claro el estilo

Una habitación debe ir en sintonía de quien más tiempo la va a habitar y al uso que se le va a dar. Así, ya nos pueda encantar el naranja que si a nuestro hijo no le acaba por gustar, no se sentirá cómodo en un lugar donde predomine este color. Por no hablar de, siguiendo este ejemplo, lo poco relajante que resulta para un dormitorio, donde se pretende el relax y no la sobreexcitación que este enérgico color produce (más propio para lugares de estudio o donde despertar la creatividad).

Por otra parte, los muebles se pueden adquirir por separado, pero mucho mejor si se hacen “en pack” para mantener una misma sintonía y estilo imperante, que no conviertan la estancia en un museo incoherente: lo clásico liga con lo clásico y lo moderno con lo moderno, no pretendas (ni te pretendan) crear pastiches sin sentido.

Prima la calidad

Amueblar una vivienda a la que se le da uso diario requiere de ciertos esfuerzos tanto económicos como creativos, como para que regateemos en el precio de unos materiales que deben ser duraderos y robustos como para aguantar la actividad del día a día.

Por ello, no pienses en amueblar por “rellenar” un espacio, sino en amueblar por resultar útil. No te esfuerces en buscar muebles que combinen con el espíritu y estilo de la habitación si por unas malas calidades se van a romper enseguida y verte obligado a tener que reponerlos con piezas similares que no te desentonen.

Por esta razón, además de acudir a centros especializados y de confianza, revisa los materiales y la estabilidad de los muebles antes que nada. Busca piezas que no rechinen y que ofrezcan firmeza y la garantía de estar fabricadas para soportar el día a día de una estancia vital de la casa.

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28, Barcelona. Licenciada en Bellas Artes. Diseñadora, especialista en Marketing Online y Redes Sociales en Escurçó 2.0. Escritora freelance. Fundadora de Inspira Hogar, amante del interiorismo y el diseño de interiores.

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