Quien tiene un patio tiene un tesoro: ya sea como parte de la vivienda o como parte de la edificación, estos espacios no deben ser considerados como meras estructuras arquitectónicas y está en cómo sabemos sacarle el máximo provecho a la decoración de patios interiores, que poseamos un auténtico oasis donde descansar, tomar el fresco, tener una conversación animada o en definitiva disfrutar del entorno. Para ello, os inspiramos mediante los patios más monumentales del país.

Imagen: elgiraldillo.com

Patio de los Arrayanes (Granada)

Situarnos en un espacio cualquiera de la Alhambra ya es garantía de encontrarnos en un lugar bello y mágico, pero el de los Arrayanes nos cautiva más aún (incluso más que su afamado hermano “el patio de los leones”) debido a que acoge y resume toda la esencia del palacio morisco: edificios bellamente tallados en piedra y de arcadas monumentales enmarcándolo y con una fuente de sinuoso y sutil canto que riega el verdor que le da nombre.

Patio de Banderas (Sevilla)

Tener la Giralda como máximo protagonista en el horizonte y situarnos a las espaldas del Alcázar dentro del barrio de Santa Cruz, famoso por sus callejuelas encaladas y llenas de vegetación, ya es suficiente razón como para destacar este enclave sevillano, de gigantescas dimensiones y cuyo nombre proviene de ser el lugar donde, aún hoy día, se colocan las banderas de los países de los máximos representantes que acuden a visitar el conjunto monumental sevillano patrimonio de la UNESCO.

Patio de los Naranjos (Valencia)

Inspirado en los homónimos patios de las catedrales de Sevilla y Córdoba, el patio de los naranjos forma parte del jardín de la lonja de Valencia: un lugar tranquilo que contrasta con el movimiento del antiguo uso de este edificio, y que resume la esencia y el carácter mediterráneo de su ciudad de acogida. Profusa en naranjos, cipreses y conjuntos escultóricos tallados en piedra, se remata con una fuente central con forma de estrella de ocho puntas.

Los patios del Eixample (Barcelona)

La Barcelona de Cerdá, el ilustre propulsor y creador del revolucionario modelo urbanístico que supuso el Eixample, era imaginada como una Barcelona en la que cada edificio ocultara una especie de jardín del Edén abierto a todos los vecinos y curiosos.

Aunque la especulación, ya viva en el s.XIX, diera al traste con tan idílico sueño, aún se conserva en buena parte de Barcelona parte de ese espíritu escondido entre las vastas edificaciones que conforman las manzanas de tan populoso barrio barcelonés. Ejemplos como los jardines de la torre de las aguas o el parisino patio de la fábrica Lehmann son solo algunos de los tesoros que nos aguardan en tan histórico emplazamiento.

Los patios de Córdoba

Ni uno, ni dos, ni tres: todos los patios del casco histórico de Córdoba son tan reseñables y dignos de admiración como para ser declarados Patrimonio Material e Inmaterial (su festival en mayo) de la UNESCO.

Una ruta que nos lleva al corazón del carácter andaluz: espacios realizados para el disfrute y para el descanso, donde la belleza y la capacidad para atrapar cada rayo de sol está presente en cada rincón minuciosamente cuidado al detalle.

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